En su testimonio de fe, Misionero cuenta que sus padres no conocían la Biblia,
sino por designio divino, le dieron el nombre bíblico de David;
sin nunca imaginar que aquel niño,
el cual doña Analia acababa de dar a luz,
era elegido desde el vientre para ser uno de los mayores misioneros que Brasil ya tuvo:
"Un siervo fiel del Señor Jesús, que predicó la curación divina y la liberación de las almas.
Con su llegada, la familia pasó a ser compuesta por seis personas.
Más tarde, nació Araci Miranda, la menor de la familia Miranda.

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